En la actualidad, hay muchas historias en común de mujeres que quieren perder de peso, pero se olvidan de tomar en cuenta analizar varios puntos que te pueden ayudar a poner fin a este ciclo de bajar y aumentar de peso, que tanto daño hace a tu metabolismo.

1. Carbohidratos procesados.

Los carbohidratos procesados (pan blanco, repostería, postres, arroz blanco, tortillas, dulces, donas, bagels, etc), son el mayor problema de la dieta de la alimentación de la latina. Los carbohidratos procesados, se absorben rápidamente, y son convertidos en el torrente sanguíneo a “glucosa” (azúcar). Esta elevación en los niveles de glicemia (azúcar), produce la liberación de la hormona Insulina del páncreas (para disminuirlos). Este es una respuesta natural del cuerpo a esta elevación del azúcar. Sin embargo, como esa glucosa no se gasta como energía de inmediato, se deposita en las células, en su mayor parte en forma de “grasa”, que nos hace ganar peso. Y esto no es todo, la disminución abrupta de estos niveles de glucosa que produce la insulina, produce síntomas de “hipoglicemia”, entre ellos, el deseo de comer de nuevo.
Un ejemplo sencillo para que entiendas este concepto sería: desayunas 2 rebanadas de pan blanco con mantequilla, a los 30 minutos sientes hambre otra vez, te comes un bagel, a los 45 minutos sientes hambre otra vez, te comes unas cuantas galletas….y así continúas el ciclo durante todo el día, en que te sientes constantemente con hambre, porque perpetúas el ciclo con carbohidratos procesados.

¿Cómo puedes quebrar este ciclo? Empezando el día con un desayuno balanceado, que incluya proteína, como por ejemplo, pavo bajo en grasa, huevos, o frijoles (que no sean refritos) y si te gusta el cereal, que sea cereal de grano integral (no te dejes engañar por algunos cereales de granola, que tienen enormes cantidades de grasa). Los alimentos enteros (no procesados), se absorben más lentamente en el torrente sanguíneo, y no produce la elevación y disminución abrupta de los niveles de glicemia, que sucede con los carbohidratos procesados. Básicamente, te ayudarán a estar sin hambre por más horas, entre cada tiempo de comida.

2. Frituras

A las latinas nos encanta la comida con grasa. Como la carne frita, tacos, queso frito, y una infinidad de platillos que se cocinan “literalmente” consumidos en la grasa. Y no importa si el aceite que utilizas es aceite de oliva (que es bueno para la salud si se utiliza en su forma natural en las ensaladas u otros platillos). Al “freir” los alimentos, la elevación de la temperatura en el aceite, produce una degeneración química y un sub-producto llamado “ácidos trans”, que son sumamente dañinos para la salud. Así que con las frituras, no solo obtenemos una enorme cantidad de calorías, sino el “bono” de tóxicos, que se han asociado a muchas enfermedades, incluyendo el cáncer.

3. Producto bajos en grasa o sin grasa.
Muchas latinas se dejan “engañar”, al leer las etiquetas de algunos productos, que dicen que son bajos en grasa o sin grasa, y se sientan a ver televisión y se comen la caja completa de galletas, sin saber, que la grasa es sustituida en estos productos con “azúcar” (de alguna manera hay que darles sabor).

4. Sedentarismo
Hasta hace 10 mil años, éramos cazadores y recolectores, en constante movimiento para obtener el alimento. El material genético de la mujer del siglo 21 no ha cambiado, y la fisiología “grita” al cuerpo por movimiento. La masa muscular se desarrolla con el ejercicio (aunque no la veas) y este tejido, aumenta la tasa metabólica, quema grasa y consume energía.

5. Dietas bajas en calorías
La mayoría de las dietas en el mercado, son bajas en calorías, y producen una disminución de la tasa metabólica. Nuestro cuerpo no sabe que tenemos un refrigerador lleno de comida, y al sentir hambre, disminuye el metabolismo, como respuesta natural y fisiológica de “ahorro” de energía. Literalmente, muchas mujeres que han estado en este ciclo de aumento y disminución de peso, son unas “máquinas de guardar” grasa, sin saberlo. Y se quejan de que comen poco y siguen engordando y es totalmente “cierto”.